Vacaciones… uno de los términos más poderosos e importantes de la vida de toda persona. Las connotaciones de este término son enormes y muy amplias, y de hecho, para cada uno de nosotros las vacaciones podrían suponer perfectamente una cosa diferente. Para algunos, vacaciones es el momento de explorar y encontrar nuevos mundos, para otros, la posibilidad de permanecer sentados en una playa…
Sin embargo, desde aquí, queremos reivindicar lo que podrían llamarse las vacaciones del día a día, esos momentos que necesarios e imprescindibles, ayudan a que todo esté en su sitio, a que tengamos fuerzas para encarar el día siguiente. Técnicamente, alguien podría argumentar que no son “vacaciones” como tal, pero… al final del día son los momentos que realmente importan.
Para algunos, puede ser el instante en que vuelven a casa, se quitan el traje, uniforme o la ropa con la que han ido al trabajo y ven su serie preferida. Para otros, volver a ver a su mujer y dar un beso a sus hijos. Para muchos podrían ser las copas con los amigos y para otros tantos, leer un buen libro de vuelta a casa en el metro… pero al final, sea como sea, lo que importa es tener esos pequeños momentos que sirvan a nuestro cerebro y mente de relax para poder encarar el día siguiente.
Desde aquí, desde estas líneas que han hablado de destinos lejanos, cruceros, excursiones y viajes por todo el mundo, hoy toca reivindicar el viaje a uno mismo, a sus momentos, y las vacaciones del estrés diario.