Decía Julio Iglesias en su canción ” Unos que vienen, otros que se van”… podríamos aplicar esa misma reflexión al mundo laboral y de las vacaciones, y llegaríamos a la conclusión de que, en efecto, unos que vienen y otros, que se van.
Todos, en nuestro ámbito laboral, estamos deseando que llegue tan codiciado periodo. Todos necesitamos ese momento de pausa, de romper con la rutina, de recuperar energías y de cortar con la tensión y estrés del trabajo. Ahora bien, esa necesidad nunca debe convertirse en arma de ataque (voluntario o no) contra nuestros compañeros, y es que cada vez se hace más patente la poca educación de algunos compañeros a la hora de escenificar su último día antes de las vacaciones.
La escena, habitual en casi todos los centros de trabajo, nos muestra a los “pobres” trabajadores en un día cualquiera mientras que uno (o varios) de ellos, celebran su último día antes de ir a la playa o de desconectar tirados en el sofá de casa. Muchos, lo llevan con elegancia, conscientes de que muchos de los compañeros que tienen cerca, ya disfrutaron en su día de las vacaciones y les quedan meses para volver a sentirse así… pero algunos (y por desgracia cada vez más) pierden por completo los papeles y se dedican a vivir ese último día de manera escandalosa y nada solidaria.
Aprovechando que nos encontramos casi en Septiembre, y que en efecto la mayoría de los trabajadores ya han disfrutado de sus vacaciones más importantes del año, sería bueno recordar que al final, todos volvemos a nuestro lugar en la oficina o dónde quiera que trabajemos, y que tan importante es disfrutar de unas buenas vacaciones como saber tomárselas.