Es un clásico de las vacaciones, al igual que la sombrilla, las quemaduras por el Sol, las medusas o los atascos. Las vacaciones, ese paraíso soñado por todos y cada uno de los “curritos” que durante el año nos quemamos y sufrimos por el calor del asfalto, suponen, según todos los expertos, una de las mayores causas de divorcio.
¿Las razones? Las esperadas en una sociedad en la que cada día es más complicado llegar a conocer a alguien, y en donde la estética, la “postura” o el nivel social al final terminan por imponerse al amor, el cariño y el respeto.
La época vacacional supone una excelente ocasión para que las relaciones entre familiares, padres, hijos, maridos y mujeres, gocen del tiempo que no han tenido a lo largo y ancho de todo el año. En una sociedad dominada por los horarios, el estrés y ese tipo de comportamientos, tener 24 horas al día para descansar y estar con los seres queridos es un lujo que, por lo general, sirve para “cargar las pilas” para todo el año.
Sin embargo, se trata de un arma de doble filo, puesto que nos encontramos ante una ocasión también de conocer realmente a la persona con la que compartimos esos “minutos” a lo largo del día. La persona con la que cenamos, o a la que vemos unas pocas horas antes de volver al día siguiente al trabajo. Esto, evidentemente genera una tensión y la ocasión de descubrir realmente las manías y la manera de ser de una persona que, pese a la convivencia establecida, puede ser muy diferente a la que vemos en el estrés del día.
Los consejos, a este respecto, con complicados y difíciles. ¿Qué se puede decir? ¿Qué haya paciencia, respeto, cariño y comprensión? Son cosas obvias que nadie debería incluir en ningún pequeño manual sobre las vacaciones perfectas….
…de hecho, debería abogarse porque la gente realmente estuviera con la persona que le hace feliz, la que conoce y la que es su “media naranja” entendida esta en el ámbito que uno quiera, sexual, emocional o vital.
Sin embargo, si es bueno recordar que las vacaciones son, por encima de todo, para recuperar fuerzas, para descansar, desconectar y huir de los problemas diarios una vez al año. Todo lo que sea llevarse en la maleta tensiones y malos hábitos, hará que las vacaciones sean un desastre (por mucha playa que haya) y que la vuelta al trabajo sea aún más dura…